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Gobierno Petro y Galán difieren aportes al metro de Bogotá y avanzan en buses eléctricos de TransMilenio

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El Gobierno Nacional y la Alcaldía Mayor de Bogotá han alcanzado un acuerdo para postergar, hasta nuevo aviso, los desembolsos previstos para las obras del metro de Bogotá, específicamente en el ejercicio fiscal de 2025. En su lugar, ambas administraciones han decidido centrar sus esfuerzos presupuestales en el fortalecimiento del sistema de transporte público con una apuesta por la movilidad sostenible a través de buses eléctricos para TransMilenio.

El acuerdo sobre los compromisos de financiación quedó plasmado en una colección de documentos que describen la nueva estrategia en infraestructura de transporte para la capital de Colombia. Como se acordó, los fondos que inicialmente se destinaban a financiar parte de las construcciones de la primera línea del metro se pospondrán debido a limitaciones fiscales y a la prioridad dada a otros elementos del sistema de transporte masivo.

La decisión no implica un abandono del proyecto metro, pero sí una reprogramación de los aportes. La Nación mantiene su compromiso de cofinanciar el proyecto ferroviario más ambicioso de la ciudad, aunque con una ejecución más escalonada. En paralelo, se acordó dar un impulso inmediato a la renovación de la flota de TransMilenio, con la adquisición de nuevos buses eléctricos que permitan reducir las emisiones contaminantes y mejorar la calidad del aire en la capital.

El cambio en las prioridades presupuestales responde, en parte, a los lineamientos del actual Plan Nacional de Desarrollo, que contempla una transición hacia modelos de transporte urbano más limpios. Las metas ambientales, junto a la necesidad de responder a la creciente demanda de usuarios en troncales críticas, motivaron el redireccionamiento de los recursos.

Para la Alcaldía de Bogotá, la incorporación de buses eléctricos no solo es un paso estratégico hacia la sostenibilidad, sino una respuesta inmediata a los problemas de movilidad urbana que no pueden esperar la finalización del metro. Las nuevas unidades, que empezarán a llegar durante el segundo semestre de 2025, operarán principalmente en las troncales de mayor afluencia y reemplazarán buses articulados que han superado su vida útil.

Por otro lado, el Gobierno explicó el aplazamiento del financiamiento para el metro debido a restricciones fiscales y la importancia de asignar los recursos del Estado de manera más eficaz. No obstante, reafirmó su respaldo fundamental al proyecto del metro, al considerarlo una iniciativa de relevancia nacional. En el pacto se estableció que, si las condiciones fiscales lo permiten, se reanudarán las contribuciones en el presupuesto de 2026.

El metro de Bogotá, cuya primera línea fue adjudicada en 2019, continúa en fase de construcción. Las obras civiles avanzan principalmente en el patio-taller de Bosa y otros frentes en el sur de la ciudad. No obstante, los cronogramas han sido objeto de ajustes y los aplazamientos en la entrega de recursos podrían influir en futuros hitos contractuales.

En medio de la discusión política y técnica sobre el futuro del sistema integrado de transporte de la ciudad, este giro en la asignación presupuestal ha despertado reacciones divididas. Mientras algunos sectores destacan el enfoque ambiental y la respuesta inmediata que representan los buses eléctricos, otros advierten que cualquier dilación en el avance del metro puede significar sobrecostos a largo plazo y una demora en la transformación estructural del transporte bogotano.

El panorama queda abierto a nuevas decisiones en el Congreso, donde el presupuesto general de la Nación será debatido en los próximos meses. Dependiendo de las modificaciones que se realicen, el futuro del metro y el alcance del programa de electrificación del transporte podrían redefinirse una vez más. Por ahora, el acuerdo entre el Gobierno y la Alcaldía representa un reacomodo de prioridades dentro de un contexto fiscal complejo, pero con el propósito común de mejorar la movilidad urbana.

Por Inés Valcárcel